Sunday, May 20, 2012
 

NUESTRA MIRADA

La primera década de este nuevo siglo, dominado por la tecnología y las innovaciones, da muestra de grandes progresos en el mundo y también de grandes diferencias. Hoy, un tercio del mundo sufre hambre, la mitad está en los bordes la pobreza extrema. Las proyecciones no parecen ser mejores hacia los próximos años.

La realidad parece haberse diluido, el tiempo se hace efímero ante la velocidad de los cambios. Los sueños de progreso siguen este camino.

El crecimiento económico y la productividad están alcanzando dimensiones impresionantes gracias a su articulación con el mundo de la Ciencia y la Tecnología. Nunca antes se había visto una oferta de productos tan amplia y un mercado de consumidores tan atrapados por el poder de los medios. Nunca antes se ha conocido regiones y poblaciones tan abandonadas del mundo.

Las crisis económicas y financieras parecen haber encontrado la formula para instalarse con mayor frecuencia los próximos años. Las debilidades del sistema dominante saltan a la vista. El Estado se muestra cada vez más sometido a los intereses de las grandes corporaciones financieras y tecnológicas, mientras que los sistemas políticos compiten por eternizarse bajo los protagonismos mesiánicos de sus líderes.

La política ha perdido el encanto de seducir a la población y se ha alejado de la cultura del “buen gobierno”. La gente en el mundo se pregunta sobre el vigor y validez de los valores del orden democrático y la democracia en si.

Mientras el poder económico y la concentración de la riqueza crece, también lo hace de otro lado, la carencia de sistemas educativos eficientes, la falta de sistemas de salud amplios, la falta de viviendas adecuadas para poblaciones pobres privadas de techo, la falta de empleo productivo o el deterioro de la cultura cívica y ciudadana.

Los grupos excluidos no se reducen solo a los “sin trabajo”, los “sin tierras”, los “sin educación”, sino también a grandes sectores de jóvenes, mujeres, ancianos, poblaciones rurales, poblaciones indígenas, etnias y gente a los que se les ha negado oportunidades para ser parte “inclusiva” de la vida del mundo moderno.

Este distanciamiento no solo se hace intolerable, entre países del norte y el sur, sino dentro de los propios países pobres. Los costos sociales internos crecen en la medida que crece la violencia, aumenta la inseguridad, se instala el narcotráfico, crece la impunidad o se reduce la cohesión social entre las personas y sus comunidades.

Los escenarios que surgen de este cuadro de inequidades y desequilibrios amplían la necesidad de trabajar de otra manera. PARTENAIRE, apuesta por:

  • crear los espacios públicos como esfuerzo de la acción cívica y ciudadana concertada con el Estado.
  • reforzar los procesos que descentralicen las decisiones políticas, económicas, fiscales en armonía con los valores, identidades y cultura locales.
  • fortalecer la participación planificada de la población para producir alianzas, sinergias y una cultura de la previsión, basadas en el desarrollo de competencias y capacidades locales .
  • reforzar los procesos de formación cívica y ciudadana involucrando jóvenes, padres de familia, comunidad educativa y, comunidad local.
  • dotar a los jóvenes y mujeres de nuevas oportunidades creativas y de ingresos afirmando sus emprendimientos y el acceso a la innovación y los cambios.
  • fortalecer la sustentabilidad de los procesos de desarrollo de las poblaciones rurales y nativas afirmándoles la gestión sobre sus territorios.
  • generar nuevos espacios para el crecimiento del empleo, la cultura y la identidad incorporándolos a los ámbitos de las políticas publicas.
  • mejorar los procesos sociales de gestión de los recursos naturales y el ambiente descansando en la co-responsabilidad publica y privada y la educación.
  • incorporar los progresos del desarrollo científico y las agendas mundiales – cambio climático, energías, migraciones, – a los procesos nacionales y locales.

PARTENAIRE invoca al trabajo compartido, a las alianzas, al intercambio, a la puesta en valor de los capitales instalados en cada espacio local, a la instalación de nuevos procesos para el desarrollo.

Proyectos, campañas de sensibilización, programas de formación de recursos, intercambios, asistencia profesional ante demandas, construcción de alianzas, activación de capacidades y competencias, etc. son algunos de los medios para cumplir con esta mirada.